Infancia y escuela: ¡empezar bien!

En la educación infantil, se inicia un periodo de aprendizaje que debe contribuir a ampliar el desarrollo integral del niño, siempre en colaboración con las familias y en un clima y en un entorno de confianza en el que se sienta acogido para crecer y aprender.

El aprendizaje es activo y se basa en sus vivencias para que sea significativo. A partir de su entorno y de sus propias experiencias, los niños aprenden a utilizar diferentes procedimientos y a desarrollar varias capacidades que les ayudan a solidificar los fundamentos de su proceso de aprendizaje, en definitiva, de su proceso de crecimiento personal.

Se fomentan actitudes positivas hacia los aprendizajes, lo que provoca
preguntas y crea un ambiente estimulador que favorece la curiosidad y el interés para explorar y descubrir. Se trata de dar respuestas a sus inquietudes de una forma autónoma y creativa.

Con el esfuerzo de cada niño, educamos y obtenemos el desarrollo de sus capacidades, con afectividad y respetando su individualidad.

El juego es una de las herramientas fundamentales del aprendizaje, que se inicia ya en las primeras etapas, y con el que se descubren sensaciones, a las que irán poniendo nombre y que darán lugar progresivamente a Las emociones, que los alumnos deberán ir aprendiendo a gestionar durante su vida. Este descubrimiento, a pesar de ser individual, es transferible y se comparte con los compañeros a través de amplios espacios de conversación donde se desarrollan valores de igualdad, respeto y tolerancia.

Familia y escuela: ¡somos un equipo!

Es en este periodo en el que habitualmente damos la bienvenida a las familias en la escuela. Se inicia un proceso amplio y de estrecha relación en un entorno de experiencias compartidas y de comunicación fluida a través de varios canales.
Creemos en una escuela accesible y activamos varias dinámicas que favorezcan la participación real del entorno afectivo del niño en los diferentes ámbitos de la escuela, creando así comunidades de aprendizaje.
Para participar de manera activa en el proceso de aprendizaje y de crecimiento
personal, cada alumno tiene un plan personal en el que se especifican unos objetivos que le ayudarán a desarrollarse a partir de dos ejes fundamentales: la autoestima y el autoconocimiento.
Tutor y familia se encuentran trimestralmente para asegurar la coherencia educativa entre familia y escuela, tanto en el ámbito individual en las tutorías de padres, como en las reuniones de grupo para padres y madres.

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